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Este relato no es fácil de contar

Son las cuatro de la mañana de un 14 de marzo de 2015, tres hombres armados entran por la terraza.
- Vas a morir cura, vas a morir.
Mi primera reacción es desafortunada, instintivamente propino una patada a uno de ellos, provocando que los tres a la vez, me golpeen en la cabeza con la culata de sus pistolas. Noto la viscosidad de la sangre, absurdo intentar defenderme.
Me tiran al suelo atándome de pies y manos, me dan patadas hasta que pierdo el conocimiento.
Cuando lo recupero, dos de ellos saltan encima.

Este relato no es fácil de contar

Son las cuatro de la mañana de un 14 de marzo de 2015, tres hombres armados entran por la terraza.

- Vas a morir cura, vas a morir.

Mi primera reacción es desafortunada, instintivamente propino una patada a uno de ellos, provocando que los tres a la vez, me golpeen en la cabeza con la culata de sus pistolas. Noto la viscosidad de la sangre, absurdo intentar defenderme.

Me tiran al suelo atándome de pies y manos, me dan patadas hasta que pierdo el conocimiento.

Cuando lo recupero, dos de ellos saltan encima.

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P. Ignacio-María Doñoro de los Ríos

P. Ignacio-María Doñoro de los Ríos

No pude decir que no a Dios. Aquellos que estáis enamorados, sabéis que el amor te atrapa y acorrala. No deja opción. Hacer locuras por amor, es lo que da sentido a una vida. Y veo al Amor en los más pobres. Reconozco su rostro, en medio del sufrimiento, en las puertas del infierno, rescatando niños abandonados.

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