Fabricio

La familia del niño nos bombardeó con frases subidas de tono:

“Llévenselo, pero para siempre, no habla, no sirve para nada”.

“No ve, es gringo, a saber con quién lo tuvo ésta”.

“Es un animal, no sé cuántos años tiene, nació cuando floreció el mango”.

Pensaba que ya lo había visto todo ¿Cómo se puede sentir tanto odio a una criatura de cinco años?

No habla porque nadie le ha enseñado, la cadera dislocada, mirada perdida… “es un muerto en vida”. Ha sobrevivido desde que nació, viviendo en la calle.

A pesar de ser advertidos de su agresividad nos acercamos despacio a Fabricio, no nos ataca y acepta el bizcocho.

Dentro de la camioneta esperan los niños al nuevo hermano. Lo sientan en una esquina, con tan mala fortuna que al abrir la puerta sale disparado. No hay gesto ante el porrazo tan fuerte que ha recibido contra el suelo, parece insensible al dolor.

A los dos días fija su mirada en objetos y señala. En una semana los niños del Hogar Nazaret le han enseñado a decir “papá” y “agua”.

Cuando el grito de los últimos de la Tierra toca a la puerta de nuestra vida, el corazón adquiere una nueva dimensión.

Dios nos ha enviado un ángel que empieza a despertar. Un nuevo reto para amar.


Axel

Aunque la decisión estaba tomada, pregunté uno a uno, si aceptaban tener un niño discapacitado psíquico en el Hogar Nazaret. A pesar de exagerar en el trabajo añadido que tendrían que asumir, todos aceptaron.

Y llegó Axel gritando, retorciendo manos, brazos, piernas. No se amedrantaron los niños, le acogieron con entusiasmo.

Ellos le han enseñado a andar, y casi camina con normalidad. Cada vez pronuncia mejor y escribe su nombre. El objetivo es que sea lo más independiente posible.

Sueña con ser Spider-Man. Nos ha sorprendido, que como el afirma, es cierto que tiene super-poderes. Su corazón limpio derrocha amor, percibe los problemas mejor que cualquiera y los transforma en pequeñeces. Con una aparente fragilidad, su sonrisa continua desarma a cualquiera.

No hay niños especiales, sino niños que tienen una necesidad especial de ser amados. Ha pasado un mes desde aquel día… Mañana es su cumpleaños, quisiéramos estar a su altura y amar con un corazón tan puro.

Axel es nuestro Axel, nuestro tesoro, el súper héroe del Hogar Nazaret.


La Virgen del Pilar

Cuando llegas al Hogar Nazaret, la Virgen del Pilar es lo primero que ves. La imagen tiene su historia.

Estaba destinado como capellán en el cuartel de la Guardia Civil de Inchaurrondo, San Sebastián, y preparaba el primer viaje a Colombia.

Propuse a los niños que vivían con sus familias en el acuartelamiento, regalar algo para los niños colombianos. Entregaron treinta y cinco equipaciones completas del Real Madrid y una del Barcelona. Algunas madres advirtieron que las prendas eran de la marca auténtica y costosa, pero se sentían orgullosas del gesto de sus hijos.

Los chiquillos se confabularon y decidieron que si ellos habían hecho ese esfuerzo, yo tenía que donar lo más preciado, la imagen de la Virgen del Pilar que recién ordenado sacerdote me habían regalado. Dudé, pero los niños tenían razón… Si ellos habían entregado lo mejor, yo debía hacer lo mismo.

En una emotiva Misa, la imagen la bendijo Mons. Francisco Pérez González, entonces arzobispo castrense. Estuvo un tiempo en la capilla del cuartel y partió para la casa de niños abandonados en Bogotá custodiada por los guardias civiles.

Los guardias y los españoles destinados en la embajada española en Colombia prepararon un buen recibimiento. Ofrendas de flores, cantos… Acudía con frecuencia a la casa de los niños a visitarla…

Pasados los años fue a parar a un trastero. Los guardias civiles ofendidos por el trato dado a su Patrona, la trajeron de regreso a España.

Buscamos iglesias donde donar la imagen, pero cuando decidíamos entregarla en una parroquia, no podían ponerla al culto, ya tenían la misma advocación.

Cuando Dios abrió los caminos para fundar el Hogar en la selva del Amazonas, sentía que en este recorrido de casi veinte años Ella me trajo aquí.

Fue la primera en entrar en la casa. Por fin regresaba a su Hogar Nazaret, que ya no estaba en Palestina sino en Puerto Maldonado. Ahí comprendí las idas y venidas. Cómo nuestra Madre se las ingenia para estar donde desea y cuidar de sus hijos más pequeños. Cuando un niño llega al Hogar, es el Niño Jesús el que abraza a su madre.

La Virgen María nos recuerda que hay que dar, no de lo que nos sobra, sino lo que más valoras. No se trata de cuánto damos sino de cuanto amor ponemos al dar.


Cuando hay Amor no hay Temor

Se presenta en el Hogar Nazaret un hombre muy enfermo, desahuciado del hospital. Sin rodeos explica que desea arreglar el drama que toda su vida ha ido arrastrando. Sus dos hijos están desatendidos.

El mayor tiene trece años, el pequeño de ocho años, con una discapacidad cognitiva, viven en lo profundo de la selva abandonados a su suerte

Pedimos a Dios la gracia de mirar y escuchar al desesperado padre con cariño, que como el buen ladrón, desde la cruz de su enfermedad, quiere reparar errores pasados.

Unos compañeros se adentrarán en la selva. Navegarán dos días en canoa, con la dificultad de las crecidas del agua, por los afluentes del Amazonas,.

La respuesta sin titubeos de mis amigos me conmueve, saben que es un viaje peligroso. Siempre es así, los pobres son los más generosos.

Como familia, consulto a todos los niños si están dispuestos a afrontar el nuevo desafío: dos chicos que han vivido como “salvajes” formarán parte del Hogar Nazaret… El pequeño tendrá que ser atendido por todos… Saben bien, lo han vivido muchas veces, que posiblemente su sacrificio no será correspondido… pero ese amor les hará crecer. El reto les entusiasma.

Hoy es un día grande, me siento más pequeño que mis niños. Amor ciego que no calcula riesgos y lleva las alas de estos ángeles para ir superando obstáculos. Amor que cura su dolor y que pide que solo el corazón juzgue.

“En el amor no hay temor, sino que el perfecto amor echa fuera el temor”. (1Jn,4,18). Confianza total en Dios. Es su obra.


El Amor ha triunfado

Ignacio María ("Nachito"), que llegó al Hogar Nazaret con convulsiones que anunciaban la muerte, al que ni siquiera quisieron poner nombre, ya tiene año y medio y se va con su familia. Es lo que siempre deseamos para él. El sueño de devolver todos los derechos que le fueron vulnerados se ha hecho realidad.

Juega, corre, come muchísimo, me persigue por la casa con su sonrisa cautivadora gritando: “papá”.

Nuestro ángel, junto con su hermano Alex, deja el Hogar Nazaret para vivir con su abuela materna, su madre ya casi repuesta, respaldará la crianza de sus hijos.
Si ”algo falla”, saben que los niños tienen aquí su hogar.

Se van, y no hay una palabra o gesto de agradecimiento. Comprobamos una vez más, que los pobres de verdad, son tan pobres, que ni siquiera saben agradecer.

Nos han acostumbrado a que “amor con amor se paga”, después de tanto sacrificio por ellos y noches en vela, de alguna manera esperamos ser correspondidos.

Los que hemos optado por vivir con la extrema pobreza, sabemos que debemos desprendernos del deseo de ser apreciados, aceptados, incluso de ser amados.

Es normal que la actitud de la familia lastime, somos humanos. Pero el Hogar Nazaret es obra de Dios. Su misión es ser evangelio vivo que mira al Crucificado y calma la sed de su Corazón.

Celebramos la Santa Misa en acción de gracias. Nos unimos a las intenciones de Alicia, la madrina de Nachito. Rememoramos el Sacrificio de la Cruz.

Dios pone esta necesidad de amar para que le busquemos. Parece que se esconde para que le deseemos con más fuerza.
Jesús sonríe.

El Amor ha triunfado.


Nicolás

Fui a la casa con la intención de recoger a David. Vivía con su madre y cinco hermanos en una choza construida con cuatro palos y plástico. Sin luz ni agua, solo dos camastros y una cocina de carbón.

Detrás de unos tablones, asomó la cabeza Nicolás, de seis años. Su cara desfigurada por las úlceras de la leishmaniosis y extrema delgadez, me cautivaron, parecía escapado de un campo de concentración

Los dos hermanos vinieron al Hogar Nazaret. David se recuperó pronto y a los seis meses fue a vivir a casa de sus tíos.

Nicolás no sabía comer, ni hablar. Estaba en un continuo trastorno de pánico. Se expresaba solo con pequeños gritos.

Con el tiempo me fui enterando qué había sucedido con el niño. Lo habían utilizado para terribles abusos sexuales, palizas, que a pesar de las denuncias presentadas, nunca habían alcanzado su fin. No le creían.

El celebrar la Santa Misa se convirtió en un problema. Sus episodios de miedos le impedían separase de mí. La solución fue ponerle de acólito. Le gustaba la música. Seguía el ritmo de las canciones religiosas con pies y manos.

Pasaron dos años. El Amor cambió por completo a Nicolás pero tan solo decía algunas palabras.

Un día ocurrió el milagro. Mientras se duchaba comenzó a cantar. La afinación y vocalización eran perfectas. Sus notas agudas, la voz de tiple, alcanzaban tesituras mágicas.

A partir de aquel día nos impusimos una gimnasia vocal particular: había que controlar los músculos que intervienen en la producción de los sonidos, respiración, pronunciación... Yo tocaba la guitarra y él gozaba cantando y bailando.

Localizamos a su padre. Nicolás estaba con dengue y tenía afonía. Antes de irse con su padre a Cuzco, a pesar de la ronquera, quise tener un recuerdo de mi Niño Jesús que tan roto llegó a su Hogar Nazaret. Esta es la canción que improvisadamente grabamos.

 


Confieso que estoy enamorado de Dios

Sigo siendo apasionado, muchas veces incomprendido...
Consciente que venir aquí a la Selva del Amazonas y dejar la Academia de Oficiales, de mi querida Guardia Civil, no lo pude razonar, a algunos molestó mi partida, ni siquiera yo entendí lo que me decía el corazón.

Pido perdón. Era lo que venía considerando desde hace años. No pude decir que no al Amor. Aquellos que estáis enamorados, sabéis que el amor te atrapa y acorrala. No deja opción.

Hacer locuras por amor, es lo que da sentido a una vida, y veo al Amor en los más pobres. Reconozco su rostro, en medio del sufrimiento, en las puertas del infierno, rescatando niños abandonados.

Cuando amas hasta que te duele, ya no hay dolor sino amor. No hay corazón más entero que el quebrantado ante Dios.

Solo Dios me hace feliz, solo a Él busco agradar y solo su opinión me importa.
Cómo explicar el gozo de dar el biberón a María, mi princesa, o limpiar el trasero de Iván, llorar con Wilfredo...

¡Tengo la suerte de besar cada día, cientos de veces, el mismo rostro del Señor! Coger en brazos, arropar a mi Niño Dios cada noche, contarles el mismo cuento antes de dormir. Defender los derechos que les fueron arrancados, compartiendo la suerte de los más pobres.

¡Enamorado! Lejos de Patria, familia, amigos, Guardia Civil...
Y así, que nadie se ofenda, así es como me quería Dios, solo para Él, así soy feliz.

Confieso que estoy enamorado de Dios.


El más pobre del Hogar Nazaret

Entregué a la misionera de la caridad un paquete con purificadores:

—Aquí tiene los pañales para el niño más pobre de la casa. Propongo un trato, usted cuida de él con toda su alma, y yo prometo que en esta casa de Tánger no les faltará nada.

La religiosa abrió el paquete, al ver los manutergios para la Santa Misa los besó con fuerza y asintió con la cabeza aceptando el trato.
Había entendido ágilmente el mensaje.

Cuando llegamos a Puerto Maldonado no sabíamos por dónde empezar ante tanta necesidad.

Qué criterios de acogida tendríamos que establecer, prioridades. Intentamos entregarnos si cabe un poco más al más débil, y es difícil acertar.

La sempiterna pregunta de quién es el más pobre...

La respuesta ya la sabíamos: Aquel que más da y menos recibe, el que más ama y no es correspondido es el más pobre entre los pobres y ese es Dios mismo.
Antes de la creación del mundo, antes de que fuera concebido, el Corazón del Creador soñaba que volvería otra vez al Hogar Nazaret.

Dios Niño, enamorado de nosotros, que desea estar con los niños. Dios que llega hasta la locura de la cruz, que suplica y espera el día que su mirada se cruce con la tuya.

Dios Amor, necesitado de ti y de mí, pidiendo permiso para amarme cuando soy yo el que necesita de Él.

Jesús es el Niño más pobre del Hogar Nazaret.


Leales hasta el heroísmo

No entendieron por qué su padre los sacó del hogar a la una de la madrugada y durmieron en una pensión. Ni comprendieron por qué acudieron a la comisaría teniendo que contestar a preguntas desagradables.

Por qué separarse de los niños del Hogar Nazaret a los que querían como hermanos. ¿Era un castigo? Hace unos días sus calificaciones escolares eran excelentes, nada malo habían hecho.

En el Hogar Nazaret lloraban ante la partida de Tomy y Leonela. Les propuse rezar, celebramos la Santa Misa.

Tomy y Leonela estuvieron dos días hablando con fiscales y abogados hasta que una vez más, sin explicación racional, la mano de Dios acarició a nuestros niños, su madre no se los podrá llevar.
¡Regresan al Hogar Nazaret!

No comprendieron el por qué de tanta angustia. Al entrar por la puerta y ver el altar preparado para la Santa Misa, empezaron a comprender. Después de dar gracias a Dios, una gran fiesta de bienvenida: pollo asado, piñata, música.

En el Hogar Nazaret la felicidad es meta y camino, conquista que pasa por la lucha diaria. Deben superar retos muy duros, su audacia no conoce límites. Se levantan una y otra vez, crecen ante las pruebas que quizás a nosotros nos harían claudicar.

Estoy muy orgulloso de mis valientes.
Leales hasta el heroísmo.
Solo ante Dios se ponen de rodillas.


Luis Fernando en la Televisión

Caminó durante veinte horas y se presentó en el Hogar Nazaret con dos hermanos. Al pequeño de cuatro años, lo llevaba en hombros.

No parecía un niño el que explicaba la situación, sino un hombre agotado. Desde que ocurrió “aquello”, trabajaba por unas monedas, cocinaba, mantenía a pesar de su corta edad a sus hermanos.

No fue fácil localizar a sus parientes, todavía más difícil rehacer sus partidas de nacimiento. Meses después ocurrió un milagro y conseguimos escolarizar a los tres. Celebró por primera vez su cumpleaños en el Hogar Nazaret. El día de la canonización de San Juan Pablo II hizo la Primera Comunión.

Había una gran tarea por delante: perdonar, quitar culpabilidades, trabajar la autoestima. Aprender a amar.

Ayer fue escogido entre dos mil alumnos del colegio para participar en un programa de televisión local.

La razón de haber sido elegido, según sus profesores, no es el ser uno de los mejores alumnos, sino, “el más agradecido”.

Miró a la cámara y muy nervioso habla acelerado.
La filmadora se acerca, su mirada no es la “del hombre agotado” que llamó a nuestra puerta.

Lleva unas bonitas zapatillas blancas, baila con soltura. Ha crecido. Es otro niño. Y sus ojos también bailan felices de alegría. Dios una vez más ha rescatado a su hijo.

—“Vivo en el Hogar Nazaret”.
—“Quiero decir a todos los niños que amen a Dios y amen a sus padres”.
—“Yo tengo el mejor padre del mundo”.

Me llaman del programa en directo y...

Tengo la oportunidad de agradecer a Dios sus obras de amor en los niños crucificados.