Consolar el Corazón de Cristo
El Padre Ignacio María Doñoro, sacerdote español incardinado en la diócesis de Cuenca, ha dedicado su vida a servir a los niños más necesitados. Actualmente se encuentra en Perú, donde fundó el Hogar Nazaret, un lugar donde acoge a los más pobres entre los pobres, niños con historias de abandono, abuso y enfermedad.
No lo hice por agradecimiento ni por reconocimiento… lo hice por amor. Y no hay más razón que esa.
Su camino comenzó de manera providencial cuando, siendo capellán militar, se encontró con un niño vendido por sus padres para tráfico de órganos. Rescató al menor y comprendió que su vida debía dedicarse a ayudar a los más necesitados. Desde entonces, su misión lo ha llevado a El Salvador, Colombia, Tánger, Mozambique y finalmente a la selva peruana.
Hogar Nazaret: un refugio para los más necesitados
En Hogar Nazaret, los niños no solo reciben comida y cuidado, sino que aprenden a sentirse amados y valorados. La casa acoge a niños gravemente afectados por situaciones extremas: abandono y violencia familiar, enfermedades como la leishmaniasis, pobreza extrema y desprotección.
Para mí son héroes. Yo en su lugar me habría rendido. Pero ellos son resilientes: verdaderos héroes.
Los niños viven en un ambiente lleno de alegría y oración: se levantan a las 5:30 para la oración de la mañana, participan en la Eucaristía, rezan el Ave María durante las clases y en la comida, y se sienten parte de una familia donde Jesucristo está presente en cada momento.
La misión del Hogar Nazaret: consolar el corazón de Cristo
El objetivo central del Padre Ignacio María es claro: «Consolar el corazón de Cristo». Cada niño rescatado y sanado representa la continuación de la pasión de Jesús. Como él explica:
Los pobres son los que nos van a juzgar. Cuando alimento a un niño, es Cristo al que doy de comer; cuando abrazo a un pequeño, es Jesucristo a quien abrazo.
Este enfoque hace que el trabajo en Hogar Nazaret sea mucho más que asistencia social: es una verdadera misión espiritual y humana, donde el amor y la entrega son el centro de todo.
El camino no ha sido fácil. En marzo de 2015, el Padre Ignacio sufrió un ataque por un grupo armado en Puerto Maldonado, región afectada por minería ilegal y tráfico de personas.
A pesar de recibir golpes y amenazas de muerte, él mantuvo la calma y encontró fortaleza en los niños que había rescatado y en su fe en Dios. Sobrevivió y volvió a la misión, decidido a continuar su labor: «Si el partido no ha terminado, quiero seguir jugando. Loco de amor, quiero volver».
El Fuego de María: un libro para inspirar
Además de su labor en el Hogar Nazaret, el Padre Ignacio ha publicado el libro “El Fuego de María”, que recoge experiencias de su vida misionera y transmite un mensaje de amor y entrega. Parte de los ingresos del libro sostiene económicamente la misión en Perú, ayudando a continuar el rescate y cuidado de niños necesitados.

Y es ese contagio de amor el que define su día a día con los niños: verlos sonreír, jugar, aprender a sentirse únicos y queridos.
Cada niño que llega roto, con el alma herida, es un héroe. Jesús está en medio, y cuando los ves felices, sabes que estás consolando el corazón de Cristo. Esa es la misión de Hogar Nazaret: entregar la vida por los últimos, por los más pequeños, por quienes nadie se detiene a mirar.
Con estas palabras, el Padre Ignacio María Doñoro nos recuerda que la verdadera misión no se mide en logros visibles, sino en la intensidad del amor y la entrega por los demás, día tras día, donde Jesús es siempre el centro de todo.
