¿Por qué es tan importante rezar el rosario?
Cuando me adentré en la aventura de la creación del Hogar Nazaret, que claramente no era un deseo mío, sino de Dios —es más, suelo decir que hubo muchas resistencias por mi parte-, consulté con varios obispos pidiendo su opinión y ayuda y todos me animaron a seguir adelante con el proyecto.
Varios teólogos especialistas en espiritualidad me dijeron que la obra del Hogar Nazaret estaba directamente relacionada con Fátima. Como yo todavía estaba en España, durante aquel año hice varios viajes a Fátima para profundizar en su mensaje y espiritualidad.
El mensaje de la Virgen de Fátima
Me encontré con la sorpresa de que el mensaje de Fátima no es novedoso, sino que guarda paralelismos con otras apariciones de la Virgen. En Fátima, la Virgen se manifestó a tres niños que eran pastores, como había hecho en Lourdes con santa Bernardita, o como haría luego en Garabandal.
En todas esas ocasiones da un mensaje con urgencia al mundo para que se convierta e insiste en el rezo del rosario. También habla de paz: una paz exterior, para el mundo, y una interior, para el alma, que llegarán gracias al acercamiento a Dios mediante los sacramentos y el rezo del rosario.
La Virgen se manifiesta a los humildes y a los ignorantes para que se vea el poder de Dios. Cuando vas a Lourdes y conoces el testimonio de Bernadette Soubirous, o vas a Fátima y profundizas en el testimonio de Francisco, Jacinta y Lucía, llama la atención ver que la Virgen se sirve de los más pequeños.
María tiene una especial predilección por los últimos.
Esto se ve claramente en el testimonio de Bernadette, que vivía tan pobremente en el cachot y sufría porque, como no sabia leer ni escribir, no le dejaban hacer la primera comunión. Su familia era la más pobre del pueblo: «Si hubiera habido otra más pobre, la Virgen se le habría aparecido a ella», contaba Bernadette.
El rosario es la oración de los más pequeños
El rosario es la oración de los más pequeños, de los más humildes, de los más necesitados, de los mendigos. Cuando lo rezamos, meditamos los misterios de Jesús y María y vemos el amor y predilección de Dios por cada uno de nosotros en la historia de la salvación, hasta tal punto que meditando el rosario estamos meditando nuestra propia historia.
El rosario es, como el arte, espejo y ventana.
Ventana porque nos abre a un mundo —la historia de la salvación de toda la humanidad-, y espejo, porque en esa historia nos vemos reflejados nosotros.
El rosario bien rezado nos hace familia, nos ayuda a aceptar la voluntad de Dios en nuestras vidas, nos une especialmente con el Santo Padre y con la Iglesia, y nos fortalece en la lucha contra el demonio. En el rosario no se pierde nada, ni una sola avemaría.
El rezo del rosario nos lleva a sentir emociones interiores, borra las tristezas del alma y rompe aquellas ataduras que por nosotros mismos no podríamos destruir. Cuando lo rezamos, le pedimos a Jesús que nos conceda tener hacia Él los mismos sentimientos que tenía nuestra Madre, y a María le pedimos que podamos ver con sus ojos a Jesús.
Capítulo extraído del libro El Secreto es Jesús del padre Ignacio María Doñoro. Compra en libro en Amazon.
